Microdeportes. Desplegado

Los primeros libros de Microdeportes de Luis Alzola Fariña ya están disponibles.

Luis Alzola Fariña nació en 1965 en Arafo. Desde muy joven se sintió atraído por la literatura como forma de escapar de una realidad en la que no se sentía (ni se siente) cómodo. Quizás por eso también Luis es un corredor de fondo que quizás vean  cruzar casualmente por los montes de nuestras islas.

En su escritura se ha implicado en actividades creativas compartidas. Ha participado en varias iniciativas colectivas de creación y difusión. Sus relatos, por ejemplo, han sido leídos en el Festival Internacional de Cuentos de Los Silos. Uno de ellos formó parte del libro colectivo Cimientos (Los Realejos, 2005). 

 

Combinando esto con su profesión de maestro-profesor de Lengua y Literatura no le ha sido muy difícil colaborar CARTONERA ISLAND desde sus inicios. Sus alumnas y alumnos en el CEO Manuel de Falla, cómplices creativos necesarios, han creado y definido las portadas para este libro cartonero.

La decena de cortas escenas escritas por Luis Alzola Fariña incluidas en Microdeportes, colocan a sus personajes en sucesos y circunstancias de deportes o actividades similares. Con ellos logra sorprender al lector y trascender de la anécdota al conocimiento y el sentimiento de la vida.

Una muestra:

La karateca

El “quiai” sonó agudo como un cuchillo cuando el puño atravesó la primera de las maderas. Un tsuki perfecto la rompió en varios trozos. Luego ejecutó una vuelta de ciento ochenta grados para enfrentarse a la segunda con una patada. Sólo quedaron astillas. Tras rodar por el suelo con una voltereta incomprensiblemente indolora llegó a la tercera. La despedazó con el codo.

Después de permanecer unos instantes mirando los restos de la última tabla, la niña giró la cabeza al público, juntó los pies, pegó los brazos a los lados del cuerpo e hizo una pequeña reverencia. Sonaron aplausos.

Cuando levantó de nuevo la cabeza, sonrió. Allí, sentados entre el público descubrió uno a uno a los que había destrozado hacía un momento.

Haikus del almendro en flor

En el prologo del libro Ricardo Hernández Bravo Coordinador del Proyecto de Biblioteca del IES Puntagorda escribe:

El haiku: retratar en palabras


Y al igual que una buena fotografía logra captar lo que está detrás de la imagen, desvelar lo especial de ese trocito de realidad que representa, un buen haiku es capaz de mostrar la esencia de las cosas en su transparente fugacidad e incluso ofrecer una completa visión del mundo en una breve y sencilla instantánea de diecisiete sílabas.


El haiku en el aula


Todo el proceso de elaboración de un haiku estimula la creatividad y el sentido artístico y crítico del alumnado, pues debe aprender a desechar o escoger de manera autónoma las composiciones más ajustadas a la imagen observada y a los principios estéticos del haiku. Por otro lado, el carácter visual de la imagen contenida en los haikus brinda la posibilidad de trabajarlos desde el punto de vista plástico.


Haikus al almendro en flor


[Esta actividad del alumnado] coincide con la Fiesta del Almendro en Flor -una de las más populares de la isla de La Palma- que se celebra en el municipio de Puntagorda. Las flores del almendro, que durante los meses de enero y febrero parecen anticipar la primavera, son una invitación a la contemplación del esplendor de la naturaleza y a la alegría de la fiesta y a la vez nos regalan el motivo alusivo a la estación, uno de los requisitos del arte clásico del haiku.


El haiku cartonero


La iniciativa de publicar un libro con una selección de los mejores haikus escritos por los alumnos del IES Puntagorda surgió a raíz de la posibilidad de realizar un taller cartonero impartido por los poetas canarios Carlos Bruno Castañeda y Ernesto Suárez. Estos autores, junto a Daniel Bellón, han echado a andar una pequeña editorial, Cartonera Island. Lo peculiar de este proyecto es que las tapas de esos libros han sido elaboradas con cartón reciclado en talleres cartoneros organizados por la editorial con alumnos de centros escolares de Canarias. La idea de que nuestro alumnado pudiera, no sólo fabricar las cubiertas, sino completar todo el proceso de la creación de un libro nos resultó atractiva y Ernesto Suárez se mostró desde un primer momento interesado en la propuesta. De este modo, pudimos contar con la presencia en el centro de ambos autores para impartir una charla sobre la literatura cartonera y dirigir el taller en el que se diseñaron las tapas del libro con la colaboración de la profesora de Plástica y los alumnos de 3º de ESO.

Este proyecto ha sido posible gracias al entusiasmo de los editores, Ernesto Suárez, Carlos Bruno Castañeda y Daniel Bellón; al consejo certero de Coriolano González Montañez; a la ilusión e implicación de los profesores Mª Goretti Rodríguez Martín (Plástica), Víctor M. Rodríguez Acosta (Lengua); Nicolás Hernández Rodríguez (maquetación), Quírica González Díaz (reprografía) y el apoyo constante del equipo directivo. Nuestro agradecimiento a todos ellos y en especial al alumnado del IES Puntagorda, auténticos artífices y protagonistas de este libro que esperamos sientan y hagan verdaderamente suyo.

Los haikus incluidos han sido escritos por: Ahtziri Allenbach Álvarez , Cristian Rodríguez Rodríguez, José Francisco Hernández Paredes,  Pedro Gómez Rodríguez, Clara Rodríguez Francisco, Michael Candelario Candelario, Tania Martín Díaz, Tania Tirado Rodríguez, Yefrey Rodríguez Pérez, Andrea Martín Rodríguez y Alejandro Rodríguez Rodríguez.

Las ilustraciones han sido elaboradas de manera individual o colectiva por:

Yaray Rodríguez Y De Bruyn, Andrea García Sánchez,  Joely Martín Hernández, Aischa García Nachtmann, Robert Mentrel del Pozo, Javier Sánchez Rodríguez, Miguel Santana Rodríguez, Miguel Ángel Cruz Rodríguez.

Una de estas miradas:

Caen las flores:

bajo los almendros

la misma lluvia.

José Francisco

 

I PRIMER ENCUENTRO CARTONERO DE EUROPA (segunda mañana)

Un buen domingo por la mañana en el otoño de Barcelona. Vamos a la Plaça de La Verónica. La fachada de la Escuela de Artes y Oficios nos ambienta. Anna y la gente de La Verónica parece que se desdoblan y están ayudando y resolviendo.

  

Nosotros sacamos nuestros cartones dispuestos a presentar nuestros libros y a pintar nuevas portadas en las calles. Liñas para tender poemas y cuentos. Mesas repletas de letras recortadas como en un cielo. Cajas con pinturas, pinceles, sprays, tijeras, rotuladores, cuter, cuerdas y todo el peligroso arsenal de instrumentos que suelen acompañar la cartonería en general. Y maletas llenas de libros cartoneros para la exposición.

Pintores, escritores, lectores, paseantes, emigrantes, inmigrantes, propios, ajenos y extraños, de aquí y de allá se van tropezando con los libros cartoneros extrañados, asombrados o complacidos.

Se dispone un gran cartón para pintar de forma colectiva para portadas de nuevas creaciones. Todo el mundo manos a la obra…

Muchos recuerdos, muchos amigos, mucho cartón para un mundo tan pequeño.